Su equipo de desarrollo ha creado un algoritmo con el que se logra un “milagro” hasta la fecha impensable: se puede dar vida a una fotografía de un rostro. Precisamente esta función, pero de forma inversa, la han puesto de moda los principales fabricantes de móviles con sus live fotos: de una secuencia se graban los segundos anteriores y posteriores para crear una pequeña animación que lo cambia todo.
El principio del algoritmo desarrollado por Averbuch es sencillo, pero la aplicación, extremadamente compleja: se trata de lograr una mueca o gesto a partir de una foto estática; dicho de otra manera, se crea un movimiento ficticio, que no existe. Y este grupo de investigadores lo ha logrado. Todo parte del uso de una secuencia de vídeo con movimiento real de otra persona:
"Imitamos las expresiones de esta otra persona adaptando las variaciones geométricas e incorporando detalles habituales de los rostros como los pliegues y las arrugas", explica la investigadora.Fuente: GV/ El País














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