Perú llegó a ser el octavo país del mundo con más casos de COVID-19, superando a los detectados en Francia, Turquía, Irán y Alemania y en latinoamérica a uno de los más afectados, como fue Ecuador. A casi tres meses del inicio del confinamiento, Perú a perdido a 5.465 ciudadanos por Covid-19.
Las cifras oficiales, y constantemente en aumento despertaron la voz de protesta y auxilio en Perú. Diana Seminario, periodista peruana cuestionó a través de un editorial al gobierno de su país, una crítica a la falta de unión entre la empresa pública y privada en la lucha contra el Covid-19, una alianza que sí funcionó para Guayaquil (Ecuador).
«El Gobierno con cada vez menos intervenciones públicas nos sigue diciendo que los mejores esfuerzos sí están dando resultados y que no podríamos ni imaginar qué hubiera pasado sin cuarentena. «Lo que queremos imaginar es qué hubiera pasado si el presidente Martín Vízcarra y sus ministros hubieran tenid0 las puertas abiertas a la empresa privada y a la sociedad civil para que un trabajo en conjunto fuera un solo puño en la lucha contra el virus» escribió la periodista.
Seminario citó a Guayaquil en su editorial y lo destacó como un ejemplo a seguir, tras haber reducido gradualmente el número de contagios en su territorio.
«Basta con mirar el caso de Guayaquil (Ecuador). Hacia fines de marzo y los primeros días de abril, los fallecidos sumaban 400 por día, las imágenes de muertos en las calles eran desgarradoras y el sistema de salud había colapsado. Actualmente, los muertos por día en Guayaquil no llegan a 10 y el número de contagios ha disminuido progresivamente».
Especialistas peruanos como el exrector de la Univerdiad de Piura, Antonio Mabres, analizó la situación de Guayaquil, y concluyó que el sector privado y la sociedad civil fueron piezas clave para la recuperación de la ciudad, en la lucha contra el coronavirus.
«Un grupo de personas e instituciones del sector privado, principalmente empresarios, con la aprobación de las autoridades, asumieron la decisión o el reto de solucionar el problema y formar el Comité Especial de Emergencia por coronavirus en Guayaquil. Se formaron equipos que se pusieron a analizar a fondo el complejo problema y a trabajar con rapidez».
En 24 horas ya se había recaudado un millón de dólares y en pocas semanas Guayaquil tuvo un fideicomiso por dos millones y medio, que permitió afrontar los gastos.
En Perú, la crítica constante es la indiferencia hacia los esfuerzos independientes y la falta de trabajo en conjunto. Aunque la empresa privada peruana ha hecho lo suyo con distintas obras de recuperación sanitaria y económica, el Gobierno no colabora. Los ciudadanos imploran mayor empatía para el sector privado, quienes pretenden ayudar y no competir por popularidad, agregó Seminario.






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