Londres vivió el domingo una manifestación masiva, en su mayor parte pacífica aunque con algunos choques con la policía y sin poder cumplir las recomendaciones de distanciamiento social. En la capital británica las protestas han ido creciendo en intensidad y número de asistentes desde el pasado jueves hasta convertirse en la vanguardia del rechazo global a la discriminación racial. Durante el fin de semana, concentraciones multitudinarias se han sucedido en otras capitales europeas como Madrid, París, Berlín, Bruselas o Roma.
Reino Unido protagoniza las manifestaciones más intensas
En Londres, unas 15.000 personas se han concentrado en Hyde Park, en Whitehall (la avenida que alberga la mayoría de los edificios gubernamentales), en los alrededores del Parlamento y frente a la nueva embajada de Estados Unidos en Battersea, en la orilla sur del río Támesis. Decenas de furgones policiales y de agentes se han desplegado en los alrededores de la delegación diplomática, resguardada a su vez en el patio interior por militares estadounidenses.
Las movilizaciones contra el racismo han prendido en Europa, especialmente en España y Francia, y en otros países hasta convertirse en un fenómeno global que suma reivindicaciones locales, como es el caso francés y mexicano.
Los enfrentamientos más violentos entre manifestantes y fuerzas de seguridad se produjeron el viernes, a las puertas de Downing Street (la residencia del primer ministro) y el sábado en Whitehall. Grupos reducidos pero muy enérgicos de activistas lanzaron botellas de cristal y objetos diversos contra la policía.
Por otra parte, el Gobierno de Boris Johnson debe hacer frente a esta nueva ola de inquietud ciudadana y de protestas cuando todavía no ha logrado controlar del todo la pandemia. “Apoyo firmemente las razones de todos los que han salido a manifestarse, pero el virus no discrimina y estas enormes concentraciones de gente aumentan el riesgo de contagio”, intentaba calmar los ánimos Matt Hancock, el ministro de Sanidad, este domingo en SkyNews.
La erupción del fenómeno Black Lives Matter ha concidido además con la noticia, unos pocos días antes, de que el número de contagiados y fallecidos por el virus en el Reino Unido se había duplicado, casi triplicado, entre la población negra y otras minorías. Los datos, facilitados por la Oficina Nacional de Estadísticas, no apuntan a una causa concreta, y el Gobierno ha pedido tiempo para sacar conclusiones concretas, pero la sospecha generalizada echa mano del sentido común para deducir que las condiciones sociales y económicas de estos grupos de ciudadanos les han convertido en víctimas más vulnerables de la pandemia.
“Hay todavía partes de nuestra sociedad que están más preocupadas por el statu quo que por la búsqueda de una mayor justicia y humanidad”, ha escrito en las páginas del diario The Times Sajid Javid, quien fuera ministro de Economía durante los primeros meses del Gobierno de Johnson. Musulmán de origen humilde, el político conservador ha reclamado a Downing Street que se esfuerce más en combatir la desigualdad racial en el Reino Unido. Javid ha señalado que la proporción de reclusos negros en las cárceles británicas es incluso superior a la de las estadounidenses.
A pesar de la petición del Gobierno de que se eviten las concentraciones masivas, la oposición laborista se ha puesto del lado de los manifestantes. “No puedes permanecer en silencio frente al racismo y la brutalidad policial, y todos esos jóvenes tienen derecho a alzar su voz y exigir un cambio”, ha dicho Lisa Nandy, la portavoz de Exteriores del “Gobierno en la sombra” del líder de la oposicion, Keir Starmer.
Con información de El País.














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