Está tomada el 5 de agosto de 2020 en el hogar para mayores Viva Bem, de São Paulo, en Brasil, y es la primera caricia que la anciana recibía en cinco meses debido al cierre a las visitas de todas las residencias para evitar contagios. Los cuidadores tenían órdenes de reducir el contacto físico con los ancianos, y en Viva Bem se inventaron la cortina de los abrazos, hecha de plástico y con mangas para meter los brazos y así rodear a la persona mayor, reseñó El País.
Nissen ya ganó este mismo premio en 2015 con una escena de una pareja homosexual en Rusia, país que en 2013 aprobó una ley prohibiendo la propaganda de relaciones sexuales no tradicionales. En ambas convocatorias, las fotos se han publicado en el diario danés Politiken. Como ya ocurriera en la edición de 2020, la crisis del coronavirus ha impedido que los nominados acudieran a Ámsterdam. La proclamación de los ganadores ha tenido que organizarse a través de internet. Nissen ha recibido una llamada telefónica de la dirección de World Press Photo, que es una fundación independiente fundada en la capital holandesa en 1955.
“Esta es una historia de esperanza y de amor en los tiempos más difíciles. Cuando supe de la crisis que estaba teniendo lugar en Brasil y el pobre liderazgo del presidente Jair Bolsonaro, que ha ignorado el virus desde el principio, que lo llama "una gripecilla", sentí la necesidad de hacer algo”, dijo el fotógrafo Mads Nissen tras saberse ganador. Para Kevin WY Lee, fotógrafo miembro del jurado, esta es una imagen icónica de la covid-19 porque “resume un momento extraordinario de nuestras vidas en cualquier lugar: aquí leo la vulnerabilidad, los seres queridos, la pérdida y la separación, pero también la supervivencia. Todo ello en una sola imagen. Si la miras bien, verás unas alas. El símbolo del vuelo y la esperanza”, declaró.
Nissen tiene su base en Copenhague y firmó también trabajos para las revistas Time, Newsweek, National Geographic y Stern, además de en los diarios The Guardian y Der Spiegel, entre otros. En su opinión, la fotografía consiste en crear cercanía e intimidad, y él trata de plasmarla centrándose “en temas sociales contemporáneos, como la desigualdad, las violaciones de los derechos humanos y nuestra relación destructiva con la naturaleza”. Nissen recibirá 5.000 euros.
El 11 de marzo de 2020, la OMS declaró la pandemia de la covid-19, los mayores de 70 años figuran entre los grupos más vulnerables; pero en Brasil, donde se tomó la foto ganadora, el presidente, Jair Bolsonaro, descartó las medidas de prevención y animó a la población a seguir trabajando para mantener la economía a flote. A finales de 2020, el país superaba los 7 millones de contagios (de 212 millones de habitantes) y se habían reportado 195.000 muertes. El pasado 7 de abril, se registraron por primera vez más 4.000 muertes por coronavirus en 24 horas; los contagios sumaban ya 13,1 millones, según el Ministerio de Sanidad.
En el mismo concurso, el italiano Antonio Faccilongo, ganó el premio dedicado a la historia del año, con Habibi, una serie que recoge historias de amor durante el conflicto árabe-israelí. Publicada por Getty Images, retrata su efecto en las familias palestinas y sus dificultades a la hora de formar una familia y preservar su dignidad. “Ambiciono ser un puente cultural para unir a la gente”, dijo el fotógrafo. En el apartado interactivo digital, el jurado ha premiado una Reconstrucción de siete días de protestas en Minneapolis tras la muerte de George Floyd, así titulada. Los autores son Holly Bailey, para The Washington Post, y Matt Daniels y Amelia Wattenberger, para The Pudding. “Este trabajo refleja lo que se puede hacer con las redes sociales. Creo que cuenta la verdad de una forma asequible y comprensible”, según Holly Bailey. En cuanto al vídeo del Año, publicado en internet, fue escogido Devolviendo la llamada desde Wuhan, de Yang Shenlai y Tang Xiaolan. Ambos fotógrafos plasman la vida de una familia en la ciudad china, en febrero de 2020, tras la muerte de los padres por culpa del coronavirus. El hilo narrativo se sigue a través de una serie de llamadas de teléfono, y el jurado considera que la historia “no solo refleja el trauma, sino su contexto para dar una idea general de la crisis”.
Fuente: El País / El Mundo






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