Para evitar enfermedades del colon, tales como el cáncer colorrectal, pólipos, colitis, diverticulitis o el tan extendido en nuestros días colon irritable se debe ser conscientes de que la alimentación juega un papel fundamental, por tanto, hay que saber diferenciar aquellos que benefician a nuestro intestino y cuáles no.
La importancia de una alimentación adecuada
Para cuidar el intestino se aconseja que las comidas sean pobres en grasas y ricas en proteínas y fibras. El mejor ejemplo de este tipo de alimentación se tiene en el patrón alimentario de la dieta mediterránea.
Cuando se piensa en alimentos saludables para el intestino, probablemente lo que a la mayoría le viene a la cabeza es la mencionada fibra. Para que su consumo sea más eficiente, se debe elegir alimentos que la contengan naturalmente, y no que la lleven añadida artificialmente.
Hay que beber por lo menos entre 6 a 10 vasos diarios. La cantidad de agua que se necesita depende de muchos factores, como la edad, la temperatura exterior y si realiza esfuerzos físicos. En relación a este último punto, hacer ejercicio de forma regular favorece una mejora en la movilidad intestinal y en la relajación, tan importantes para evitar los problemas de colon irritable.
Por otra parte, hay ciertos alimentos que no ayudan ni facilitan una buena digestión y que, por tanto, deberían ser evitados por personas que sufren trastornos digestivos. Se debe evitar las carnes rojas y procesadas y, si además se sufre de colon irritable, los lácteos.
Fuente: GV














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