Suele ser más habitual de lo que cabe esperar: una promoción de un operador de telefonía puede resultar demasiado tentadora como para rechazarla. Para aprovecharla, en muchas ocasiones, nos invitan a jubilar el viejo número de teléfono y dar de alta uno. Nada fuera de lo habitual y estas transiciones, que, por fortuna, resultan ahora muy fluidas. Pero en muchas ocasiones hay un cabo que queda suelto y casi nadie recuerda atarlo:...
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