Cuando Theresa Westover recibió una multa de 75 dólares por echar basura a nombre de su hija Harper, sabía que se trataba de un error.
Sólo que no era un error tan fácil de subsanar.
Las autoridades del Departamento de Obras Públicas de Washington DC habían encontrado nada menos que un sobre de correos entre los tantos desperdicios que se amontonaban en una esquina de la West Virginia Avenue, en el noreste de la ciudad.
Otras personas habían dejado caer sus desechos en aquel sitio, pero el único que delataba a alguien era un sobre con nombre y dirección precisa.
Automáticamente, la autoridad procedió, elaboró y envió a la dirección indicada una multa de 75 dólares.
Pero, ¿quién resultaba el destinatario de tal castigo? Nada menos que una niña de dos años.
Cuando los padres abrieron el sobre con la multa, quedaron boquiabiertos.
“Póngale un poco de sentido común a esto”, declaró Chuck Westover, el padre de Harper. “El hecho de encontrar un pedazo de correo en el suelo, obviamente, no significa que esa persona fue la que lo dejó allí”.
Inmediatamente Theresa Westover hizo varias llamadas, una de ellas a la inspectora que había elaborado la multa en el Departamento de Obras Públicas (DPW, por sus siglas en inglés).
"Ella me dijo que el nombre de Harper había sido encontrado en un pedazo de sobre que estaba en el suelo en un callejón y que, básicamente, eso implicaba que no iba a anular el ticket”, dijo Westover.
También se puso al habla con la directora de comunicaciones del DPW. “Me dijo que estaría dispuesta a retirarle la multa si yo le probaba que Harper tiene tan solo dos años”.
Cuando la prensa local comenzó a indagar sobre este tema, el propio portavoz del DPW, Andre Lee, les hizo una visita a los Westover.
Bastaron unos pocos minutos para que el funcionario se convenciera:
“Me disculpé con ellos por el error, pero estábamos haciendo nuestro trabajo”, aseguró Lee. "Si bien esto no debería haber llegado tan lejos. Alguien debería haber venido, como lo estoy haciendo yo, y hacer lo que tenemos que hacer”.
A todas luces, el famoso sobre se había caído del saco de la basura, a la hora de manejarlo hacia los depósitos que se encuentran detrás de la casa. Y de ahí esta secuencia puramente fortuita.
Curiosamente, se trata de una familia que le ha inculcado siempre a su hija el hábito correcto de depositar la basura donde se debe.
Y aunque la niña no entiende lo que pasa, sus padres aprovechan para llamar la atención para que el Departamento de Obras Públicas investigue más a fondo los casos antes de enviarles multas como esta a los ciudadanos.















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