Con los avances en la medicina y el cuidado de la salud, en la actualidad entre el 95% y el 99% de los partos son exitosos, la mayoría de las personas llegan a alcanzar la edad reproductiva y tiene una esperanza de vida mayor que hace veinte años. Entonces, se puede pensar que es la cultura –más que la herencia genética– la que determina quiénes sobreviven hoy y dejarán descendencia.
Probablemente, en un futuro, sea posible crear o regenerar el tejido neuronal que compone el cerebro. Esto tendría importantes implicancias en el tratamiento de enfermedades que hoy no tienen cura, como la demencia. Sin ir más lejos, pensemos que ya contamos con medicamentos para mejorar el rendimiento en ciertas disfunciones cerebrales.
Fármacos como los antidepresivos, el metilfenidato para el tratamiento del déficit atencional y agentes dopaminérgicos para el tratamiento del Parkinson y la enfermedad de Huntington han significado una gran mejora en la calidad de vida de estas personas.
Muchas veces se dice que el futuro ya llegó. Claro que se trata de una frase contradictoria, porque el futuro por definición es algo por venir. Aunque parece que esta vez de verdad ya vino y, encima, que no le gusta esperar. Sea como sea, tengamos listas las maletas.
Fuente: Globovisión | HC














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