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4 ene 2019

ENTREGAS CON DRONES ¡EUROPA YA SE PREPARA PARA EL FUTURO!

Dos años después de que Amazon completó su primera entrega con un dron comercial, la idea de usar dispositivos sin pilotos para entregar artículos hasta la puerta de las casas sigue siendo un sueño distante, por no decir disparatado. El cierre reciente del Aeropuerto de Gatwick, en Londres, provocado por avistamientos de drones cerca de la pista dejó claros los riesgos y las complejidades de los esfuerzos.

Sin embargo, a medida que el comercio electrónico sigue creciendo, los drones tienen el potencial de reducir los tiempos, los costos y la energía que necesitan muchas entregas diarias, en el entendido de que se manejen bien y se usen con cuidado.

Antes de que prospere una industria de drones comerciales, en particular en las zonas urbanas más pobladas de Europa, distintos tipos de drones deben ser capaces de volar por sus rutas de entrega sin chocar entre ellos —y conforme a un conjunto estandarizado de regulaciones, según los expertos—, de manera similar a los autos en las calles.

El camino para demostrar que los drones pueden funcionar juntos y ser monitoreados en cielos abarrotados ha llevado a un grupo de empresas a un antiguo aeródromo militar a las afueras de Bruselas, donde pondrán a prueba su tecnología de aviación sin pilotos. El proyecto, conocido como Safir, les ayudará a las autoridades europeas a trazar un conjunto de reglas para el uso comercial de los drones.

Entre las empresas más grandes involucradas se encuentra Amazon Prime Air, la división de drones del gigante minorista.

“El objetivo es probar diez drones con diferentes propósitos, aplicaciones y sistemas informáticos”, comentó Mark Vanlook, director ejecutivo de DronePort, las instalaciones recién inauguradas donde se llevarán a cabo las pruebas.

Las empresas involucradas en el proyecto abarcan distintas necesidades y propósitos.

Recientemente, Unifly, una empresa de software de aviación que desarrolla sistemas de administración de drones, recaudó 14,6 millones de euros (unos 16,7 millones de dólares) de inversionistas. Otra empresa, Helicus, trabaja en el transporte de material médico con drones, y promete entregas más rápidas de medicina crucial a los hospitales. Ambas empresas emergentes tienen sede en Bélgica.

Otros participantes fabrican drones que pueden ayudar a la policía a inspeccionar cables de alta tensión y a monitorear la vida silvestre.

Según Vanlook, el objetivo general es asegurarse de que los distintos sistemas de drones puedan coexistir mientras están en el aire. “Si los drones no pueden tener en cuenta lo que los rodea, van a chocar y herir a las personas”, explicó.

Fuente: New York Times

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