La mayoría suele evitar estos canales de comunicación porque generan molestia. Sin embargo hay personas que los usan para coordinarse con sus vecinos, con sus compañeros de trabajo y apoderados.
Apoderados piden las materias cuando sus hijos faltan al colegio
Sheila Morales (42), de Providencia, tiene tres hijos. Una en sexto, otra en tercero y un pequeño en primero básico.
Cuenta que antes se comunicaba con otros apoderados a través del email, algo que cambió hace dos años, cuando entró a los grupos de WhatsApp de los tres cursos.
“Me ha servido harto, sobre todo cuando los niños faltan a clases porque las otras mamás me mandan fotos de la materia. La mayoría de las veces hago lectura veloz de los comentarios y me detengo sólo en lo que me interesa. Por lo general aquellos que más escriben son papás que están poco informados sobre lo que ocurre en el colegio y preguntan cuántas pruebas hay en la semana, qué materiales deben llevar sus hijos y a qué hora termina la jornada escolar. A veces se arman polémicas internas, pero son las menos”, cuenta.
Además, señala que esta vía les sirve para ponerse de acuerdo para las convivencias escolares. Así los niños llevan alimentos diferentes y no se repiten.
Vecinos se organizan para ferias de las pulgas y temas administrativos
En marzo de este año Enzo Olmos (38) se cambió de departamento y entró a los dos grupos de WhatsApp que tiene su nuevo edificio, ubicado en Santiago centro.
“Al primero que ingresé está organizado por un comité que tiene línea directa con la administración. Ahí se explican los dineros de los gastos comunes, se cita a reuniones y se determinan los gastos extras que se harán al mes. Además lo usamos para cosas prácticas. Un día varios vecinos sentimos que alguien metía bulla con un taladro. Empezamos a preguntar de dónde venía el ruido, hasta que logramos ubicar a la persona. El otro grupo se llama ‘feria de las pulgas’ y es más entretenido. En el edificio hay harto extranjero que hace unas preparaciones muy ricas. Ofrecen arroz con leche, pasteles y unos completos que te los dejan en la puerta de tu casa en cinco minutos. Pero además los propietarios venden sus camas, televisores y otras cosas que no usen”, cuenta Olmos.
Dice que los grupos han funcionado de buena manera y cumplen con su propósito. “Es un canal súper efectivo. Al comienzo tuvimos problemas con los lavaplatos y uno de los vecinos se comunicó con posventa, averiguó como solucionarlo, y nos compartió la información”.
En el trabajo coordinan reuniones y salidas mensuales del equipo
Sebastián Farías (31) es de Puente Alto y trabaja en una agencia de publicidad. Dice que pertenece a dos grupos, uno donde está todo el equipo, cerca de 25 personas, y otro donde sólo están aquellos que tienen a cargo una sección de la empresa.
“En ambos se conversan cosas del día a día, como coordinación de reuniones y organización de trabajo. Sin embargo, el grupo más grande tiende a ser más callado que el grupo pequeño, tal vez porque se sabe que también están los supervisores. Sin embargo en ambos grupos la comunicación es muy relajada. Se conversa además sobre las salidas mensuales del equipo, se avisa cuando hay problemas por tráfico y es una gran herramienta ante urgencias”, indica.
Para Farías es bueno que exista este canal porque ayuda a afianzar al equipo y a incluir a quienes son más reservados o se comunican menos con sus pares. “Encuentro que es importante saber limitar estos grupos para que no interfieran con la vida personal, para que no terminen transformándose en algo negativo y molesto para quienes son parte de ellos”, aclara.
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