El Instituto Nacional de Derechos Humanos (INDH) presentó su informe anual 2016, en el que por primera vez se incluyó un capítulo sobre violencia obstétrica.
La publicación busca hacerse cargo de lo que el Observatorio de Violencia Obstétrica (OVO) define como un “conjunto de prácticas de los equipos de salud que son cuestionadas, como acciones que causan daño físico o psicológico, que se expresen en un trato cruel, inhumano o degradante o en un abuso de medicalización, menoscabando la capacidad de decidir de manera libre e informada respecto de dichos procesos reproductivos”.
Y aunque el informe valora la baja tasa de mortalidad materna que ha mantenido el país durante los últimos diez años, pone una alerta sobre el alto número de cesáreas que se practican en el país. Según datos de la Organización para el Comercio y el Desarrollo Económico (OCDE), el 44,7% de los nacimientos en Chile son por esta vía, lo que sobrepasa con creces los estándares de la Organización Mundial de la Salud (OMS) que recomiendan que este número oscile entre el 10 y el 15%. Esta cifra sólo sería mayor en México y Turquía.
El informe, además, pone atención sobre la gran brecha que se da entre el sistema público, donde esta tasa ronda el 39%, y el privado, en que alcanza el 72%. El documento cita al ex ministro Jaime Mañalich, quien atribuye esta diferencia a que existe “un incentivo económico muy grande para que los médicos hagan cesárea” en el sector privado.
El desarrollo excesivo de cesáreas, dice el informe, es un ejemplo de los problemas que tienen el sistema de salud chileno actual, que tiene un impacto perjudicial en el ejercicio de los derechos de las mujeres.
A su vez, la falta de información respecto de otro tipo de prácticas cuestionadas -como los enemas y la episiotomía (incisión perineal para facilitar la expulsión del bebé)- dificulta el desarrollo de un diagnóstico acabado referido a la situación de violencia hacia las mujeres en el proceso de embarazo, parto y puerperio (post parto).
En el documento, además, se recogen testimonios de maltratos sufridos por mujeres durante el parto: “A la horita que se te ocurre parir…”; “A ver, a ver (aplaudiendo), qué tanto escándalo aquí”; “¡Abre las piernas! ¡Cómo no vai a saber abrir las piernas!”; “¡Déjate de llorar que parecí cabra chica!”; “Me dijeron que tenía pezón plano, que mis pechugas eran malas para dar leche. No sirven”; “(El médico me dijo:) Me tengo que ir, aguántate: y me puso cuatro puntos sin anestesia”, son algunos de los comentarios degradantes.
En este sentido, se sugiere al Ministerio de Salud implementar procesos de capacitación y fiscalización en este sector, así como institucionalizar canales de denuncia en el ámbito de la salud para este tipo de prácticas. También se llama la atención sobre el proyecto de ley que establece los derechos de la mujer embarazada y modifica el Código Penal para sancionar la violencia obstétrica.
Presidenta Bachelet siente “dolor y vergüenza” por caso Cayuhán
En la presentación del informe, la Presidenta Michelle Bachelet se refirió al caso de Lorenza Cayuhán, quien fue obligada a parir con grilletes por funcionarios de Gendarmería. “Con dolor y vergüenza hemos visto en ocasiones que las instituciones chilenas no han estado a la altura, como ocurrió con los niños vulnerados y como ocurrió con Lorenza Cayuhán, quien denunciara una situación humillante en su parto”, aseguró la mandataria, que aprovechó la ocasión para encargar a la Subsecretaría de Derechos Humanos un nuevo reglamento penitenciario con enfoque de derechos “para que se trate con dignidad no sólo a las mujeres, sino a todas las personas que están privadas de libertad”.
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