La joven de 21 años, tenía la oreja devastada, pues presentaba una infección que casi la lleva a perder su pabellón auricular. “Mis colegas presenciaron rápidamente la aparición de ampollas” dijo Paris, además aseguró que “la oreja se hinchó a más del doble de su tamaño y desarrollé una erupción que se extendía por mi cuello y tenía sangre y pus”, sin embargo, no acudió al médico para tratarse pues pensó que sanaría.
Pero una semana después la infección empeoró y decició recurrir a un hospital, donde fue atendida con urgencia para intentar salvar su oreja.
“Pensé que se había ido (con el pasar de los días), pero volvió a aparecer una semana después y me dieron antibióticos. Incluso ahora, todavía no estoy bien ciento por ciento”, explicó la mujer a un diario de su localidad.

















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