El tocar prendas de lana, seda o nylon es la forma más común en que en que almacenamos electricidad estática, ya que estos materiales son buenos conductores. Esto mismo ocurre con los muebles de metal y algunos aparatos eléctricos.
El “exceso” de carga negativa queda en algo así como un modo de espera, hasta el momento en que el objeto tiene contacto con otro y ahí la carga eléctrica se libera, dando lugar a ese ‘chispazo’ que todos conocemos.
Y aunque hay veces que produce un ruido aparatoso y sentimos algo así como un calambre, las descargas eléctricas no son para nada peligrosas. Esos toques tienen una intensidad de 1 miliamperio, lo cual es como la cantidad de energía que se necesitaría para encender una pequeña lampara.
Fuente: Globovisión/AC














0 comments:
Publicar un comentario