Elise Dallemange tenía 30 años cuando fue encontrada muerta en plena jungla de la isla Koh Tao, en Tailandia, y con la mitad de su cuerpo comido por lagartos. El lugar es paradisíaco y muy frecuentado por turistas de todo el mundo, sobre todo europeos. Es ideal para practicar buceo por sus aguas cristalinas y su amplia fauna marina. También para participar de sus interminables fiestas al sol y la luna.
Pese a que los investigadores tailandeses le informaron a la familia que la joven se había quitado la vida colgándose de un árbol en la selva, los familiares no vieron prueba alguna de que ello hubiera sido así. Ni fotos de su cuerpo suspendido de una rama, ni las marcas en el cuello.
El deceso de Elise -ocurrido el pasado 28 de abril y cuyo caso deberá ser reabierto- no fue el primero. La muerte de la belga es la séptima de una serie ocurrida en los últimos años, donde los turistas fueron los protagonistas. Detrás de la belleza de la isla emerge una mafia macabra local que organiza fiestas a las que los mochileros acuden regularmente. Por todos los casos el lugar ya es conocido localmente como "La Isla de la Muerte". Un nombre poco seductor para atraer a extranjeros.
Koh Tao fue puesta bajo la lupa a partir de los asesinatos de Hanna Witheridge, de 23 años y David Miller, de 24. Los aventureros fueron hallados semidesnudos en la playa. La joven, antes de ser ultimada, fue violada. Era septiembre de 2014 y la paradisíaca isla comenzaba a mostrar su lado más siniestro.
"La Isla de la Muerte" puede ser una trampa para los turistas. Partes de cuerpos aparecieron flotando y las seis muertes anteriores a la de Elise son prueba de ello. "La mafia aquí no es la que lleva armas en cajas de violines o golpea la puerta de las viviendas acosando a las personas. Ellos son familias que están aquí desde hace generaciones y que controlan las islas aun desde antes de la policía", señaló un residente a The Guardian.














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