“El estrés, la ansiedad, la depresión, las alteraciones endocrinas, metabólicas o digestivas, pueden poner en marcha la alopecia androgénica latente, potenciando también su desarrollo cuando está en marcha”, destaca el doctor Eduardo López Bran, director médico de la Clínica Imema y jefe del Servicio de Dermatología del Hospital Clínico Universitario San Carlos de Madrid.
Cada uno de cabello, que se desarrolla en la base de la dermis, está constituido por un folículo piloso y por un tallo, con sus tres capas (médula, corteza y cutícula), que se asoma a la luz solar atravesando la epidermis, la parte más superficial de nuestra piel.
Existen diferentes motivos para la pérdida de pelo, pero la causa más frecuente, tanto en hombres como en mujeres, es la alopecia androgenética o calvicie común que parte de la predisposición genética o de la alteración hormonal andrógena, es decir, de la hormona sexual masculina.
Fuente: Globovisión/ CVA














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