El experimento lleva como nombre “Sonic cheese” (queso sónico) y está a cargo de Beat Wamplfer, un veterinario de carrera y quesero por pasión que madura las grandes ruedas del famoso Emmental en nueve cajas de madera abiertas dentro su bodega en la ciudad de Burgdorf, Suiza.
Cada una de estas cajas tiene en su parte inferior, pequeños parlantes con distintos estilos de música: de rock hasta música clásica. La hipótesis es que la música tiene el poder de influir en el desarrollo, las características e incluso el sabor del queso.
"Las bacterias son responsables de la formación del sabor del queso, y las enzimas influyen en su madurez. Estoy convencido de que la humedad, la temperatura o los nutrientes no son las únicas cosas que influyen en el sabor", dijo Wampfler a AFP.Fuente: Globovisión/ Nmas1/ JMMR















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