Cuando las células de la cebolla se abren, permite que dos sustancias que suelen estar separadas se unan, convirtiéndose en una poderosa arma química. “Se convierte en gas. Golpea nuestras pupilas y después llega a los nervios sensoriales de los ojos y nos hace lagrimear”, aseguró Josie Silvaroli, estudiante de la Universidad Case Western Reserve en Ohio.
El factor lacrimatorio posee un mecanismo de defensa que protege a las cebollas contra microbios y animales, pero de alguna manera los seres humanos aprendieron a soportar las lágrimas aunque no siempre es así.
A parte de las cebollas, otras plantas contienen FL, como el anamú, y el ajo siciliano de la miel, pero éstas son difíciles de encontrar. Aunque aún se desconoce por qué unas variedades son mas tolerables que otras.
Pero ¿existe alguna manera de evitar llorar? por ejemplo en Japón, varios científicos diseñaron una cebolla a prueba de lágrimas. Sin embargo le falta el gusto característico de la cebolla.
Otra manera de evitarlo es enfriar la cebolla antes de cortarla, o sumergirla en agua mientras se la corta. Al reducir la temperatura la reacción tarda más tiempo, por lo que habrá menos FL. Además el agua y los gases se diluirán, y perderá potencia.
Fuente: 24horas.cl














0 comments:
Publicar un comentario