Mario, de 51 años, quien era militar retirado, se ahorcó tras cometer el crimen, pero antes llamó al ECU-911 reportando el hecho.
La Comisión Ecuménica de los Derechos Humanos hasta el fin de semana contabilizaba 136 femicidios.
Según familiares de Jackeline, todo ocurrió luego de que su hijo menor se fuera a trabajar cerca de las 14:00.
Mariana, hermana de la víctima, explicó que la pareja se habría separado hace casi tres años a causa de los maltratos y constantes amenazas.
Aclaró que aunque vivían en la misma casa, ellos no compartían la habitación. Incluso tenían entradas independientes y a Mario no le estaba permitido ingresar a la habitación de Jackeline.
Carlos, otro de los hermanos de la asesinada, dijo que ella tenía boleta de auxilio e incluso habría activado el botón de pánico en su celular, pero hace pocos días había cambiado de chip por lo que no funcionaba.
Los allegados a la víctima aseguraron que le habían insistido para que regresara a Manabí, de donde ella era oriunda, pero Jackeline no quería alejarse de sus hijos.
El cuerpo de la víctima fue encontrado en su habitación por agentes de la Unidad de Muertes Violentas, mientras el exconviviente estaba en otra habitación ahorcado, explicó el coronel Maciel Ochoa, jefe de Policía de Milagro.
Los familiares de los fallecidos manejan la hipótesis de que Mario le estaba pidiendo otra oportunidad a su expareja por lo que incluso habían estado el fin de semana anterior al crimen en Guayaquil paseando con uno de sus nietos.
Diario El Universo














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