Algunos medicamentos, como la metoclopramida o tioridazina, sí pueden provocar un aumento en los niveles de prolactina, la hormona responsable de la producción de leche.
Así que si estás tomando alguno, puedes descartar un embarazo.
Por otro lado, también puede ser señal de un crecimiento benigno en la glándula pituitaria, el cual provoca una sobreestimulación del tejido liberador de prolactina.
Si se trata de secreciones, no siempre son señal de que algo anda mal. Los senos están diseñados para la producción de leche, por lo que una pequeña fuga parecida a la leche solo significa que están haciendo su trabajo y esto suele suceder como respuesta a la estimulación física.
No olvides que lo mejor es salir de dudas directamente con un ginecólogo, para descartar cualquier problema real.














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