Los hombres destapaban las cañerías con largos tubos hasta que liberaron la mayor cantidad de desechos, y las mismas aguas de las cloacas comenzaron a desbordarse. Empezaron a salir entonces trapos manchados de rojo, de lo que parecía ser sangre. La noche ya había caído, así que los trabajadores debieron iluminar el lugar con una linterna.
Y las mismas aguas sacaron el cadáver de un bebé de unas seis semanas de nacido, De inmediato dieron aviso a las autoridades que procedieron a hacer el levantamiento del cuerpo del pequeño.
Al parecer, el niño fue arrojado vivo a la alcantarilla, o asfixiado antes de ser lanzado a los ductos. El cuerpo del pequeño fue enviado a Medicina Legal para determinar a ciencia cierta la causa de su muerte, mientras las autoridades investigan para dar con el paradero de la madre.
Fuente: infobae.com
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