“Estos pacientes tienen menos motivación, no disfrutan, no cuidan su alimentación, no hacen ejercicio y se dedican a refugiarse en el trabajo, sin ninguna actividad que pueda favorecer la buena circulación del corazón y si ya era propenso a un infarto, con la depresión se precipita más”, explicó el especialista.
En el marco del Día Mundial del Corazón que se conmemora este 29 de septiembre, el experto citó un estudio del Instituto Nacional de Cardiología en el que participó, que muestra que después del infarto el número de pacientes con depresión aumenta a 80 % debido a que la enfermedad cardiaca es para ellos un sinónimo de muerte.
Fuente: Globovisión/DASG














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