
Una familia australiana sacó a pasear a su perro en la ciudad de Bendingo, en el estado de Victoria, cuando una de las hijas se tropezó con una piedra y cayó al suelo.
Cuando se levantó, recogió la roca y se la enseñó a su padre, quien al contemplar el color brillante sospechó que se trataba de una piedra de oro de considerables dimensiones.















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