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10 jul 2020

Usar tapabocas en EEUU: ¿Un símbolo político?

A menos de cuatro meses de un proceso electoral y con una pandemia global impactando en la vida y en la economía de la primera potencia del mundo, usar o no máscara para protegerse del COVID para muchos en Estados Unidos es un símbolo de a quién apoyas para los venideros comicios.

Así es común en condados, ciudades o estados gobernados por republicanos dónde el uso de tapabocas no es obligatorio, solo por mantenerse fiel a la línea de la Casa Blanca, en cambio en sus pares gobernados por demócratas no llevar máscara puede ser motivo de severas multas.

El coronavirus es, junto al intenso y globalizado movimiento "Black lives matters", uno de los más incisivos y decisivos elementos de la campaña electoral norteamericana.

Donald Trump, que aspira a la reelección, no es fan de usar máscaras que debilitan su inédita imagen de caudillo del primer mundo. Joe Biden, su contraparte demócrata, no aparece en público sin llevarla puesta. Su principal argumento ante sus electores es el pésimo manejo de Trump frente a la pandemia, su improvisación y torpeza ante la prensa en el manejo del delicado tema sanitario (cabría recordar que el presidente Trump sugirió en rueda de prensa ingerir desinfectantes para combatir el COVID-19). Trump, en cambio responde a las críticas del "sleepy" Biden alegando que el virus es incontrolable en EEUU porque es el país que más pruebas realiza. Simple pues, si haces más test, más casos vas a tener, alega, aunque eso no pueda aplicarse al número de muertos que ya acumula Estados Unidos y que representa casi un tercio del total de muertes en el resto del mundo.

De tal forma que usar máscara en EEUU, amén de una medida profiláctica indispensable para evitar la propagación del virus que ya tiene más de tres millones de infectados en su territorio y más de 130 mil víctimas fatales, es también una forma de expresar tu posición política.

Algunos republicanos se niegan a usarlas en respaldo a Trump, alegando que es una imposición del estado similar a los "regímenes comunistas" y que nadie puede, sin violar la Constitución, obligarlos a hacerlo. De hecho el presidente ha organizado ya varios eventos de campaña en los que ni él ni sus partidarios usan tapabocas desafiando no solo las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS) sino las del propio departamento de salud de EEUU.

La polarización y politización del manejo de la pandemia y de sus medidas sanitarias puede convertirse en un agravante al tema pues ya se han reportado no pocos incidentes de violencia cuando en establecimientos o instalaciones públicas se exige el uso de tapabocas.

Trump no pierde tiempo en culpar a los "chinos" del virus, se retiró incluso de la OMS por considerar que el organismo estaba parcializado con el gigante asiático. En respuesta los demócratas insisten en que china manejó muchísimo mejor que Trump la pandemia y que él tuvo todo el tiempo para prepararse y evitar los estragos que el COVID ha causado tanto en le economía como en las vidas de los norteamericanos.

Sin embargo, ya ha habido casos de Republicanos duros desafiando la línea de Trump. El más claro ejemplo es el de Dick Cheney, que salió públicamente con máscara y sombrero de cowboy tuiteando la etiqueta #realmanusemasks. Un movimiento en redes sociales de Republicanos no identificados con esta política ha comenzado a hacer ruido, tratando de alertar sobre el hecho de que más allá de las elecciones presidenciales, de la campaña, de sus símbolos y posiciones políticas, la máscara debe salir del debate y ser llevada como lo que simplemente es: un método de protección colectivo contra una pandemia que no conoce de ideologías, fronteras, razas, géneros ni edades.

Fuente: M. Delgado Marcucci 

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