La amenaza del extremismo violento dentro de las propias fronteras de Estados Unidos está creciendo rápidamente, según advirtió en el Congreso el director del Buró Federal de Investigaciones (FBI), Christopher Wray, hasta el punto de que sus agentes están investigando en la actualidad cerca de 2.000 casos de terrorismo nacional. Son más del doble que cuando llegó a la dirección del Bureau en 2017, explicó, y el número se disparó desde el asalto al Capitolio el pasado 6 de enero. Un episodio que Wray no dudó en calificar de “terrorismo nacional”, en su comparecencia el martes 2 de febrero ante el Comité Judicial del Senado, que investiga la respuesta policial a aquella insurrección de seguidores extremistas de Donald Trump, que se hicieron fuertes en el Congreso para tratar de impedir la certificación de la victoria electoral del actual presidente Joe Biden.
“Hemos aumentado significativamente el número de investigaciones y detenciones”, explicó Wray, quien rechazó con firmeza las alegaciones de algunos republicanos de que grupos de activistas de izquierdas organizaron la insurrección para perjudicar a Trump, reseñó El País
El director del FBI defendió también la gestión por parte de su agencia del informe de inteligencia que advertía de la posibilidad de un ataque violento aquel 6 de enero, que los mandos policiales a cargo de la seguridad en el Capitolio aquel día aseguraron, en su propia comparecencia ante los senadores, que no habían leído con anterioridad. Los agentes federales compartieron hasta por tres vías diferentes la información que tenían con los cuerpos policiales, aseguró Wray, pero anunció que ordenará una revisión de las prácticas internas porque la violencia del 6 de enero no es un “resultado aceptable”.
Los senadores interrogaron a Wray sobre esos fallos en la comunicación entre la agencia y los cuerpos policiales desplegados en el Capitolio, pero también sobre la amenaza de las milicias de extrema derecha. “El 6 de enero no fue un hecho aislado. El problema del terrorismo nacional ha estado metastatizando por todo el país desde hace mucho tiempo y no va a desaparecer pronto”, advirtió Wray.
El fenómeno del que alerta Wray explicó que el FBI, que dirigió su foco al terrorismo internacional después de los atentados del 11 de septiembre de 2001, se encuentre en un proceso de adaptación para enfocarse a la amenaza de los grupos racistas y de extrema derecha. El propio presidente Biden indicó a su director de inteligencia nacional que trabaje en esa dirección.
Fuente: El País














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