A lo lejos, entre el polvo levantado por los tanques de la coalición que busca derrotar a Estado Islámico, aparece una camioneta. Acelera hasta chocar un tanque. Por segundos parece que fue un ataque inútil, pues el auto despedazado queda repartido sobre la tierra de las afueras de Mosul. Hasta que explota. Y con él, el tanque. Se eleva una bola de fuego. Le sigue una nube de polvo que se funde con el humo. La secuencia fue transmitida en vivo por Facebook Live. Más de 4.400 personas vieron este ataque suicida en tiempo real.
Ayer, 30 mil efectivos de la coalición entraron en Mosul, la última ciudad controlada por Estado Islámico en Irak. Las tropas iraquíes ingresaron por el sur, los pershmerga kurdos atacaron el este y fuerzas estadounidenses brindaron apoyo aéreo a ambos ejércitos, además de algunas tropas de combate de elite. Se cree que unos 6 mil combatientes de Estado Islámico se esconden en la ciudad.
La coalición avanzó con cierta facilidad en las afueras de la ciudad.
“Hacia el mediodía, ya habían logrado aproximadamente la mitad de lo que pretendían”, aseguró el portavoz del Pentágono, Peter Cook. “Es el primer día, es muy pronto todavía, pero esto ciertamente empezó de la forma que los irakíes querían”, añadió.
Tanto la cadena Al Jazeera como Channel 4, del Reino Unido, transmitieron en vivo vía Facebook Live el material que las mismas tropas kurdas capturaron mientras avanzaban en Mosul. El pueblo kurdo está asentado en su mayoría en el norte de Siria, y a pesar de no ser reconocidos como una nación con límites geográficos, sí posee un ejército, que hasta ahora, ha sido uno de los más eficaces en repeler a EI.
“Sé lo mucho que odiarían que los matara una mujer”, dice la teniente Nivan Vechivan, del ejército kurdo, uno de los pocos de la región que posee mujeres en sus filas.
Preocupación por los civiles
La ONU estima en 1,5 millones de civiles los que permanecen en Mosul. Podría desatarse una crisis humanitaria si la ciudad queda sitiada en un escenario parecido al de Alepo, en Siria. De todas formas los civiles reciben a las fuerzas de la coalición con alivio. “Han habido muchas decapitaciones, mucha gente ahogada en cafés, muchos lanzados desde edificios por Estado Islámico”, cuenta un residente de la ciudad a The Guardian.
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