“Yo no puedo, en los próximos años por motivos familiares muy profundos, volver a residir en el Ecuador”, dijo Correa este jueves 30 de noviembre en una reunión con la prensa extranjera, en la que aseguró que la próxima semana regresa a Bélgica, país de origen de su esposa, y donde vive desde julio pasado.
Recordó que tras diez años de Gobierno —que terminaron el pasado 24 de mayo—, quería retirarse de la política, pero señaló que ha tenido que involucrarse, inicialmente a través de Twitter, ante “tanta infamia” y “traición”.
Correa afirmó que es “opositor” de su sucesor y correligionario, Lenín Moreno, con quien poco después de entregarle el cargo mantuvo un pulso por temas políticos, que empeoró cuando el jefe de Estado aseveró haber heredado una “crítica” situación económica.
La división en el movimiento oficialista se hizo más evidente cuando leales a Correa cesaron en la presidencia del grupo a Moreno aduciendo ausencias en las reuniones, medida que revocó un día después un tribunal penal.
“Estamos luchando contra un monstruo de mil cabezas, con poder omnímodo, sin límite de escrúpulos, necesitamos unir todas las fuerzas posibles de los que aún resistimos”, comentó el exgobernante. Aseveró que “ni en las peores pesadillas” imaginaron la situación en la que se encuentra Alianza País (AP). “Fuimos engañados, fuimos timados”, dijo.
Correa, presidente vitalicio de AP, presidirá el domingo en Esmeraldas (noroeste) la VII convención del movimiento convocada por el ala que le es leal en el grupo, entre quienes figuran el excanciller Ricardo Patiño, y la expresidenta de la Asamblea, Gabriela Rivadeneira.
Pidió disculpas “al pueblo ecuatoriano y al mundo” por la “bochornosa” pugna interna en Alianza País, y señaló que la imagen que están dando “es terrible”.
Tomado de Diario Extra














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