“A las personas que insulté, les pido disculpas”, dijo Aaron Schlossberg, de 44 años, en un tuit. “Verme a mí mismo en internet me abrió los ojos. La forma como me expresé es inaceptable”.
“Si bien la gente debe poder expresarse libremente, debería hacerlo de forma calmada y respetuosa”, apuntó.
La semana pasada, se divulgó un video que muestra a Schlossberg en el restaurante Fresh Kitchen de Madison Avenue arengando a dos empleadas por hablar español entre sí y amenazándolas con llamar a la oficina de migración. El clip de casi un minuto suma casi seis millones de clics.
En él, el abogado le grita enfurecido al encargado del negocio: “Su personal está hablando español a los clientes cuando deberían hablar inglés (…) ¡Esto es Estados Unidos! (…) ¡Yo pago su seguridad social, yo pago para que puedan estar aquí!”.
“Mi apuesta es que no tienen documentos. Así que mi próxima llamada es a ICE (policía migratoria) para que cada uno de ellos sea echado de mi país”.
En Nueva York, con 8,5 millones de habitantes y una de las ciudades más diversas del mundo, un 27,5% de la población es latina. El español se escucha en calles y negocios de manera constante.














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