Aduce para ello razones de seguridad nacional, pero los iraníes ven un nuevo intento de limitar los canales de comunicación que escapan al control oficial. Como hicieran antes con Facebook y Twitter, siguen accediendo con desbloqueadores.
Ahora, la orden judicial va más allá y asegura que ha puesto en peligro la seguridad de Irán porque ha servido para difundir “propaganda contra el sistema, actividades terroristas, mentiras para incitar a la opinión pública, protestas antigubernamentales y pornografía”, según Mizan Online, el servicio de noticas del Poder Judicial.
Las autoridades han reconocido otro tanto al mencionar entre las razones de la prohibición que los responsables de Telegram “se negaron a cooperar en la recopilación y presentación de pruebas de delitos”.
Resulta improbable que sigan sus pasos los 40 millones de usuarios estimados de Telegram en Irán(uno de cada dos habitantes). Aunque Soroush, lanzada el mes pasado, ofrece prestaciones muy similares a Telegram, los iraníes desconfían de su privacidad y temen que los servicios de seguridad puedan vigilarles.
Fuente: Globovisión/AC














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