Los participantes eran hombres que sufrían esta patología y encontraron que el tratamiento aumentó la duración de las relaciones sexuales. Esto se debe a que la corriente pasa del nervio tibial a otras partes del cuerpo, incluidos los nervios de la pelvis que controla los músculos utilizados durante el sexo.
Aunque el estudio llevado a cabo por el Hospital Yuksek Ihtisas en Turquía, tuvo buenos resultados, se realizó en un grupo muy pequeño y aún es necesario realizar más investigaciones para determinar qué tan efectivo es el tratamiento.














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