El niño fue de visita para la casa de sus abuelos. Apenas recibió el disparo que le dejó un agujero en el costado de su abdomen fue llevado a Hull Royal Infirmary y murió unos 90 minutos más tarde.
La abuela describió al niño como una persona inteligente y amable.
Albert Grannon se declaró culpable. Le otorgaron la libertad condicional.
Con información de Daily Mail.com














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