En concreto, el Gobierno convertirá a estos lugares en centros que recibirán y tratarán a pacientes con síntomas leves, así como para observar a los contactos cercanos y descartar contagios, reseñó EFE.
Asimismo, clínicas especializadas pasarán a recibir a contagiados, se construirán nuevos hospitales improvisados y se enviarán más equipos y unos 2.000 trabajadores médicos adicionales a Hubei y su capital, Wuhan, que permanece en cuarentena “de facto” desde el pasado 23 de enero.
El objetivo de Pekín, es que todos los infectados obtengan tratamiento, que se mejoren las tasas de recuperación y se reduzcan las muertes que este miércoles registró un nuevo récord de 65 fallecimientos en un solo día, todos en Hubei.
“Hemos llegado a una etapa crucial en términos de control y prevención de la epidemia”, reconoció hoy la portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores chino, Hua Chunying, en la ya habitual rueda de prensa a través de una aplicación de mensajería, en la que mostró su esperanza de llegar “pronto” a un “punto de inflexión” que revierta la crisis.
Por otra parte, las nuevas medidas buscan también reducir las cifras de contagiados y de casos graves, 24.324 y 3.219, respectivamente, según las últimas estadísticas oficiales, que indican que 892 personas han sanado y fueron dadas de alta.
Fuente: Globovisión | EFE | CA














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