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6 jul 2020

Muy cerca de Beverly Hills, en Los Ángeles, hay un lugar en el que en las calles se escucha más farsi (persa) que inglés. Le llaman coloquialmente Tehrángeles, aunque el nombre ha sido considerado de algún modo oficial por Google y Apple, pues aparece en las búsquedas de GPS, reseñó BBC.
En este distrito comercial y estudiantil hay un enclave de la comunidad iraní en Estados Unidos que reúne restaurantes, galerías, mercados y demás comercios que sirven a esa población.
Queda en el bulevar de Westwood, una amplia avenida vecina con el campus de la prestigiosa Universidad de California en Los Ángeles (UCLA, por sus siglas en inglés) en el oeste de la ciudad.
La historia de Los Ángeles con Irán es estrecha desde hace décadas: el sur de California, y en especial esta ciudad, albergan la población más numerosa de iraníes por fuera de Irán.
Muchos de los avisos en las vitrinas de la zona están en farsi (persa).
En una tienda de arte, Sepi escoge unas delicadas copas de vidrio que llevan la palabra "amor" grabada en farsi y que planea regalar a sus amigos estadounidenses.
La informática de 30 años, que llegó hace siete a EE.UU. para estudiar un posgrado, tenía a Tehrángeles en su imaginario desde que era niña.
"En Irán hay algunos canales por cable que muestran este lugar así que cuando alguien llega a EE.UU., el primer sitio que visita es este", dice.
De los casi 400.000 iraníes e iraníes-estadounidenses en el país, más de la mitad vive en California, de acuerdo con estimaciones del censo de 2018.
En el bulevar de Westwood hay un cartel que reconoce el lugar como "la plaza persa" y como punto de inicio de la comunidad comercial persa en Los Ángeles.

Nuevas tensiones

Los iraníes empezaron a migrar al sur de California antes de la década de 1970 pero las llegadas se incrementaron justo antes y después de la revolución islámica en 1979 y de la guerra con Irak (1980-1988).
La relación entre Irán y Estados Unidos suele ser tema de conversación en Tehrángeles, especialmente en las últimas semanas, en las que se registró una nueva escalada de tensiónentre ambos países tras la muerte del general iraní Qasem Soleimani en un ataque de EE.UU. el pasado 3 de enero.
En el mediodía del viernes en que el líder supremo Alí Jamenei dio su primer discurso en ocho años en Irán, la atmósfera en este barrio de Los Ángeles es calma, y por ningún lado se ve la transmisión de su mensaje, en el que expresó que EE.UU. buscaba "apuñalar (al pueblo iraní) con sus dagas envenenadas".
El barrio está lleno de comercios iraníes.
Aunque Sepi esté de compras en una tienda de Los Ángeles, su mente sigue en Irán.
La joven, cuya familia vive todavía en Teherán, escuchó a Jamenei con la expectativa de que reconociera la responsabilidad por el derribo de un avión comercial de Ukranian Airlines que las autoridades iraníes confirmó fue tumbado "por error" por las fuerzas militares.
"No me sorprendió que no admitiera responsabilidad, pese a todas las protestas que hay", dice.
Sepi admite sentir angustia por la situación de sus padres, a quienes no puede visitar por la prohibición de entrada a EE.UU. de ciudadanos iraníes, una acción ejecutiva del presidente Donald Trump en 2017.
Nostalgia
Las calles de Tehrángeles concentran nostalgia: una tienda de fotografía exhibe en la vitrina afiches de películas persas de los años 50 y otro local tiene libros con el retrato del shah Mohamed Reza Pahlevi, el monarca depuesto durante la revolución y quien durante su gobierno impulsó una modernización occidental del país junto con una fuerte represión contra la disidencia.
Una tienda de fotografía exhibe afiches de películas iraníes de los años 50.
En la tienda y galería de Bahman se puede ver una pequeña fotocopia de la bandera de Irán antes de que se convirtiera en una república islámica.
El artista y dueño del negocio, quien se niega a hablar de política, cuenta que llegó hace 30 años a Estados Unidos desde su natal Teherán y que en Los Ángeles se sintió "como en casa" porque "el clima es muy parecido al de mi país".
En una tienda y galería de Tehrángeles se puede ver la bandera iranía previa a la revolución islámica.
Las similitudes geográficas y el clima, en efecto, "han sido citados como un gran atractivo de Los Ángeles para los iraníes", escribió la investigadora y doctora especialista en la diáspora iraní de EE.UU. Amy Malek, en un artículo en 2015.
Pero lo fue también la comunidad ya establecida de generaciones de iraníes de mayor edad y la llegada de una nueva oleada de estudiantes lo que hizo que Los Ángeles se convirtiera en un destino para tantos iraníes, indica la académica.
Muchos de los que migraron tenían dinero y estudios universitarios especializados y acabaron instalándose en los opulentos vecindarios de Beverly Hills y Bel Air, tradicionalmente "blancos".
"Los iraníes cambiaron mucho la economía de Los Ángeles", señala Bahman. "Hay muchos ingenieros, doctores y empresarios".
Bahman llegó hace 30 años a EE.UU. y desde hace siete tiene una galería y tienda en Tehrángeles.
El 22% de la población de Beverly Hills está compuesta por iraníes e iraníes-estadounidenses, según información citada en el artículo de Malek, y casi el 20% de la población estudiantil de la secundaria de Beverly Hills es de origen o ascendencia iraní.
En años recientes, los iraníes-estadounidenses han tenido un papel más visible en la política, con puestos de gobierno en California y otros estados. En el propio Beverly Hills, el ingeniero Jimmy Delshad fue alcalde.
En comparación con el promedio de ingreso nacional de los estadounidenses, en 2017 los iraníes e iraníes-estadounidenses registraron un ingreso superior en un 21%.
Con información de BBC

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