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17 may 2016

Ovillanta, la ingeniosa trampa hecha de llantas para acabar con el mosquito del zika

En un avance que podría tener enormes consecuencias contra el zika y el dengue, un grupo de investigadores canadienses y mexicanos ha desarrollado una forma económica, efectiva y no contaminante de reducir drásticamente las poblaciones de mosquitos portadores de enfermedades.
¿Cómo? Utilizando un elemento omnipresente y donde, irónicamente, a las plagas de mosquitos les encanta reproducirse: los neumáticos usados.
"Estamos volviendo en su contra un arma –llantas gastadas– que los mosquitos utilizan contra nosotros", dice Gerardo Ulibarri, profesor asociado de Química Médica y Ecosalud de la Universidad Laurentian en Sudbury, Ontario (Canadá).
Ulibarri desarrolló un dispositivo, al que llama "ovillanta", capaz de destruir las larvas del Aedes aegypti, el mosquito transmisor de los virus del Zika, el dengue, la chikungunya y la fiebre amarilla.
Para empezar, elimina la necesidad de utilizar pesticidas, dañinos para el medioambiente y con posibles riesgos colaterales para otros insectos (incluidos los que comen a los mosquitos).
Además, las generaciones posteriores de mosquitos pueden desarrollar resistencia a los pesticidas, haciendo que estos sean cada vez menos efectivos, explica Ulibarri.

Un problema hecho solución

La nueva herramienta también proporciona una respuesta, aunque limitada, a una de las cuestiones de eliminación de residuos más complicadas de gestionar en el mundo: qué hacer con los neumáticos usados.


Por otra parte, las trampas tienen un costo muy bajo, son relativamente fáciles de fabricar y hay un suministro prácticamente inagotable de materiales disponibles (cada año se gastan en el mundo unos 1.500 millones de neumáticos).
Ulibarri desarrolló otro tipo de trampa para ayudar a combatir un brote del virus del Nilo Occidental en Ontario en el año 2012, pero resultó ser muy costoso y difícil de transportar a los países en vías de desarrollo.
"Así que comencé a observar materiales locales y se me ocurrió utilizar llantas, pues casi el 30% de los mosquitos Aedes se reproducen en neumáticos de automóvil llenos de agua", explica el científico.
"No lo teníamos pensado de esa manera; fue un hallazgo inesperado".

Resultados de las pruebas

Las pruebas iniciales mostraron que la ovillanta es muy efectiva.
Durante una investigación de 10 meses en Guatemala, los investigadores descubrieron que 84 ovillantas, colocadas en siete barrios de la ciudad de Sayaxché, acabaron con más de 18.000 larvas de Aedes al mes.
Y estas cifras multiplican casi por siete los resultados de las trampas tradicionales.
También es digno de mención el hecho de que no se reportaran casos de dengue en la zona durante ese periodo; normalmente, ocurrían entre dos y tres docenas de casos durante ese tiempo, dice Ulibarri.

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