José de la Luz Rodríguez es desde hace un año el único policía del municipio de Tepetongo, Zacatecas. Al personaje de esta historia le sugirieron que no hable. José de La Luz Rodríguez no da entrevistas pero su caso merece ser contado igual. Siete mil personas habitan las 32 comunidades de Tepetongo y están bajo la vigilancia del único policía de este remoto municipio del estado de Zacatecas: José de la Luz Rodríguez, tepetonguense, 34 años, casado, tres hijos. Tepetongo es un lugar raro, una suerte de paradoja, un pueblo que casi no necesita policías en uno de los países más violentos del mundo.
José de la Luz se quedó solo hace un año cuando su único colega renunció. Un tiempo antes habían despedido a ocho agentes que no pasaron el examen de control de confianza. De diez agentes sólo quedó un policía solitario. Tepetongo se ubica 100 kilómetros al sur de la capital del estado. Le pusieron cinco auxiliares para asistirlo, pero el único policía-policía en este sitio 100 kilómetros al sur de la capital estatal y en el límite con Jalisco es De la Luz Rodríguez
Sólo él puede portar un arma, sólo él recibió el entrenamiento, sólo él puede detener a alguien.
Además de sus funciones como policía también traslada enfermos en la ambulancia del pueblo, lleva los citatorios del juez, las cartas de la alcaldía y apaga incendios. Literalmente. En Tepetongo no hay bomberos. Es que en Tepetongo pasa poco.
En la pulcra y cuidada plaza de Tepetongo -atrás está la iglesia, enfrente la comisaría y la alcaldía-, espera sobre un banco blanco bien pintado y con un papel en la mano Manuel, 78 años, agricultor de Buenavista.
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La cosa no está fácil, hay inseguridad, no me siento seguro, tengo temor de un asalto, de un secuestro, de dejar a mi mujer sola. Hay robo de ganado. Los agentes de seguridad son muy pocos, si fueran más se podrían repartir y patrullar más seguido, pero no es suficiente".
Una vecina de una comunidad cercana atraviesa la plaza y se lamenta por la inseguridad pero no explica mucho ni da detalles.
"Los auxiliares son unos monigotes, no tienen preparación, están ahí porque no tienen otra cosa que hacer, no sirven para mucho, les compraron los uniformes, están ahí parados pero no hacen mucho más que lidiar con los borrachines y ese tipo de cosas, cuando son maleantes de verdad se esconden. José de la Luz, tan querido, es sobrino lejano de mi esposo".
Dice y sigue camino.
En algún lugar del Tepetongo José de la Luz Rodríguez recorre en su patrulla. El policía solitario es suficiente para este tranquilo municipio.















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