El amor por las lenguas le nació de leer muy joven a Tolstói, su gran maestro. Fue el ruso el idioma que primero lo sedujo. Más tarde sintió el llamado de las lenguas orientales, incluyendo algunas que ya han desaparecido. Ha estudiado las lenguas de los etruscos, los aíno, los mayas, los pueblos de Mongolia y de algunas etnias de Siberia, entre otras.
Bertani ha viajado a través de la lectura y casi nunca ha dejado su casa, solamente en algunas ocasiones para dar algunas conferencias.
Décadas atrás llevó una correspondencia con el gran antropólogo francés Levi-Strauss. Lo suyo sin duda es el estudio y la vida simple. Toma su inspiración de Tolstói: "Me inspiro en el gran maestro Tolstói. En la ética de las cosas sencillas, según la cual uno vale por lo que es, no por lo que tiene".
Bertani es un caso increíble, un prodigio de la memoria, algo que quizás ya no veamos en el futuro. Pero él no quiere ser recordado como un fenómeno sino solamente por su trabajo, como un estudioso de las lenguas.
Fuente: Pijamasurf














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