Pontevedra, en España, redujo la velocidad máxima de los automóviles a 30 km/h y promovió que cada ciudadano camine lo recomendado por la OMS. Ya no hay muertes por atropellos y las emisiones de contaminantes bajó en 60%.
La ciudad, de 83 mil habitantes, se propuso cumplir con los parámetros de la Organización Mundial de la Salud en cuanto a contaminación. Así, redujo sus emisiones de dióxido de carbono en un 60%, con media tonelada por habitante al año. ¿La receta? Prohibir la circulación del 90% de los vehículos en la ciudad, y limitar su velocidad a 30 kilómetros por hora. Como resultado, las muertes por atropellos han bajado a cero.
Incluso los matrimonios y los funerales que acceden al casco histórico de la ciudad deben cumplir con el cronómetro. No pueden estar más de determinado tiempo en las calles del centro, y siempre respetando la velocidad.
Pontevedra destina un promedio del 5% de su presupuesto de 80 millones de euros a planes de peatonalización. En el centro, principal eje del comercio local, sólo se puede acceder a pie o en bicicleta, y los negocios han crecido en un 30%. Siguiendo otras directrices de la OMS, que sugiere que cada habitante debe dar al día unos 7.000 pasos (de cinco a siete kilómetros), Pontevedra ofrece todos los escenarios para poder hacerlo. Así, inventó el Metrominuto, un plano peatonal indica las distancias a pie de cada uno de los puntos del centro. Este invento está patentado, pero la ciudad lo donó para que otras urbes puedan usarlo gratis. Hasta el momento, 30 ciudades ya lo incorporaron, la última en hacerlo fue París.
La política de peatonalización de Pontevedra los ha llenado de premios.Fue reconocida por el Instituto Urbano de Pekín, la prestigiosa ONG Centre for Active Design, y el Onu-Hábitat, entre otros.
La Hora














0 comments:
Publicar un comentario