Los autores de la investigación, dirigidos por la profesora asociada Celia Klin, invitaron a 126 voluntarios a leerdieciséis intercambios de mensajes. En algunos de ellos, la respuesta, monosilábica –Ok, vale, perfecto…–, se remataba con punto, y en otros no.
Luego, al preguntar a los participantes del experimento sobre las verdaderas intenciones de estos mensajes, mayoritariamente contestaron que los acabados con el escueto signo ortográfico redondo les parecían menos sinceros, mientras que las exclamaciones al final producían el efecto contrario.
El estudio ha sido publicado en la revista Computers in Human Behavior.
Fuente: Globovisión /MuyInteresante /OC














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