ELIGE TU IDIOMA

15 feb 2020

El poliamor, una opción que cada vez gana más terreno en América Latina

El término no figura en el diccionario de la Real Academia Española y las historias de quienes lo practican no se cuentan en las típicas películas de San Valentín.

Pero el tema es materia de libros, series, y sobremesas: el poliamor junto a otras formas de concebir las relaciones se cuelan en el reinado de la monogamia, tradicionalmente enraizada en América Latina, reseñó AFP.
El amor romántico de pareja dejó de ser para muchos el único vínculo legítimo, y aunque no se trata de nada nuevo, son cada vez más los que se atreven a vivir y exponer sus relaciones alternativas.

El poliamor, definido como las relaciones sexoafectivas de más de dos personas; la anarquía relacional, que rechaza encasillar los vínculos en categorías, y las relaciones abiertas son algunas formas de "amor libre", más honesto y consensuado, según sus adeptos.
"No es una guerra contra la monogamia si es elegida, sino contra la mononorma, que es la imposición de ese mandato", dice Deb Barreiro, de 29 años, activista en Amor Libre Argentina.

Desde la adolescencia eligió el poliamor como "una forma de relación en la que no se presupone la propiedad del otro".
Deb tiene una relación con Gabriel López (39) desde 2012; May (36) empezó a salir con Gabriel tiempo después, y desde hace casi un año forman una "trieja" poliamorosa, que definen abierta y "dinámica".

Celos, a otra parte
Las relaciones no tradicionales tienen el desafío de "derribar mandatos y construir valores que atienden a otras necesidades", describe Deb. Pero el éxito implica despojarse de lo adquirido.

Para Julio César Jerez, mexicano de 40 años, cruzar la barrera del amor romántico y la monogamia implica "dejar de lado sus características nocivas".
La primera, dice, es "creer que somos personas incompletas hasta que encontramos a la media naranja". La otra es "identificar que la exclusividad amorosa y sexual representan el amor verdadero". 

Dejar eso de lado ayuda a excluir emociones "negativas" como los celos, dice Jerez, que tuvo relaciones con mujeres casadas que priorizaban sus matrimonios, lo que se denomina poliamor jerárquico.
May cuenta que "era enferma de los celos", pero los superó al entablar relaciones "transparentes".

La ruptura es también con prejuicios de afuera, ya que hay quienes reducen estos vínculos a lo sexual. "Se cree que el poliamor es un juego que solo consiste en ‘polisexo’", dice Jerez, que habla de compartir más que la cama.
El espectro de relaciones no monógamas abarca incluso las que se construyen sin sexo. Es la elección de Federico Franco, un "anarquista relacional", que reniega de etiquetar o enumerar sus vínculos. Este argentino de 28 años explica que, sin ser célibe, basa sus relaciones afectivas fuera de la atracción sexual, sin limitarlas en número o sexo. 

Fuente: Globovisión /AFP/GM 

0 comments:

Publicar un comentario