Kevin Kumala, de 32 años, fundó una compañía que produce también recipientes con caña de azúcar y lentejuelas de almidón, productos biodegradables que no generan residuos tóxicos.
"Yo, que soy un apasionado de submarinismo y de surf, me encuentro con esta polución de materias plásticas ante mis ojos", indicó para explicar la razón de lanzarse en la fabricación de sustitutos biodegradables con su compañía Avani Eco, que significa Eco Tierra.
El problema de la contaminación generada por el plástico en Bali es tal que "hay que hacer algo", agregó.
Indonesia puede acabar en una situación crítica por la acumulación de desechos de plástico en un país con un crecimiento rápido y casi sin alternativas ecológicas.
Los ríos y mares de este archipiélago de 17.000 islas e islotes están cubiertos de desechos que provocan la muerte de especies marinas y aumentan el riesgo de inundaciones.
En enero, 40 grupos industriales mundiales advirtieron que los océanos contaminados contendrán más plástico que peces si no se toman urgentemente medidas.
El invento
El producto más popular de Avani Eco es un bolso a base de yuca, un tubérculo de regiones tropicales y del cual se obtiene harina alimenticia. Cada artículo se vende con un mensaje impreso en mayúsculas: "NO SOY PLÁSTICO".
Para demostrar que sus bolsos no son nocivos, el empresario se presta a un experimento: toma una parte de yuca de un bolso, la mete en un vaso de agua caliente y admira cómo se disuelve rápidamente. Incluso bebe unos sorbos.
"Esto da esperanza a los animales marinos. No se asfixian ni ingieren materias que puedan ser peligrosas", dice Kumala.
Un bolso de yuca vale 4.000 rupias (alrededor de 32 céntimos de dólares) más que uno fabricado a partir de derivados del petróleo que pueden necesitar hasta 400 años para descomponerse del todo. Los de Avanti Eco tardan unos meses y si se diluyen en agua es instantáneo, recalcó Kumala.
Fuente: Con información de AFP














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