La autorización para divulgar ese informe había sido anunciada poco antes por el presidente Donald Trump.
El memorando fue redactado por el titular del Comité de Inteligencia de la Cámara de Representantes, el republicano Devin Nunes, y alega que el FBI cometió abusos en la aplicación del mecanismo de interceptación y vigilancia del equipo de campaña de Trump en 2016.
De acuerdo con la visión de Nunes, el FBI se basó en informaciones emanadas del partido Demócrata para interceptar conversaciones de un auxiliar de la campaña de Trump, Carter Page. La narrativa defendida por Nunes dibuja al FBI y al Departamento de Justicia como entidades profundamente politizadas, con un fuerte sentimiento anti-Trump y antirrepublicano.
El FBI había pedido públicamente que el memorando sea mantenido en reserva.
El centro neurálgico de la crisis está en la investigación independiente conducida por el fiscal especial Robert Mueller, sobre la alegada colusión entre el comité de campaña de Trump y funcionarios rusos durante las elecciones.
Mueller –quien fue director del FBI durante una década– conduce esa investigación en la más absoluta reserva, pero indicios sugieren que las pesquisas están cada vez más cerca del presidente, quien hace una semana dijo que no tendría problemas en ser entrevistado. Incluso The New York Times indicó que Mueller ha puesto foco a la reunión que tuvo Donald Trump Jr. con una mujer que se decía cercana al Kremlin.
La cadena CNN aseguró que en los últimos días Trump discutió con allegados sobre la publicación del memorando de Nunes y alegó que ese documento sería, en última instancia, un golpe letal a la investigación sobre la llamada “conexión rusa”.
Trump se ha quejado en repetidas ocasiones de la investigación de Mueller, a la que califica de una “caza de brujas”. Pero ha negado cualquier colusión u obstrucción a la justicia, aunque ayer arremetió contra el FBI en Twitter.
Después de que el controvertido documento fue hecho público, legisladores del partido Demócrata enviaron una dura carta a Trump advirtiéndole que una tentativa de bloquear esa investigación conducirá a una “crisis constitucional”.
“(…) podría provocar una crisis constitucional como no se ha visto desde la masacre del sábado por la noche”, escribieron los demócratas, en referencia al escándalo por el despido del fiscal especial de Watergate por parte del presidente Richard Nixon en 1973.
Tomado de AFP














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