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18 jul 2018

¡ASÍ SE PREPARA EL LICOR ADULTERADO QUE RESULTA SER FATAL!

Mientras su prima Nicole Lino, de 18 años, era sepultada en el cementerio Ángel María Canals, en el suburbio de Guayaquil, Carlos Lino, de 27, luchaba por su vida en el área de cuidados intensivos de una casa asistencial.
Dos semanas después, Carlos salió del estado crítico en el que se encontraba, pero los médicos lo sentenciaron con lo peor: en tres años podría quedar ciego. Era un viernes lluvioso. 2 de febrero, recuerda amargamente Medardo Lino, padre de Nicole. Esa noche, detalla, llegó a casa de trabajar y notó a su única hija dormida. La quiso levantar, pero apenas ella lo abrazó, le dijo que lo quería y sucumbió en sus brazos.
Nicole había bebido licor adulterado con alcohol metílico, según se dijo después en una discoteca en el centro de la urbe porteña. La joven, que apenas tenía tres meses de haber cumplido la mayoría de edad y un día de haber recibido los resultados de la prueba Ser Bachiller para ingresar a la universidad, salió a farrear con una amiga.
Horas después, su primo Carlos la fue a ver junto a otro amigo. Tomaron un par de cocteles y regresaron a la casa de Nicole, ubicada en las calles 47 y Rosendo Avilés, en el suburbio.
Cuando Nicole se desmayó, Medardo la cargó en los brazos bajo el aguacero de aquel día y la llevó hasta un centro de salud. Sus síntomas se produjeron pocas horas después de beber el licor ‘trucho’.
La joven fue ingresada, le dieron dos convulsiones y minutos después los médicos le notificaron a Medardo que su única hija estaba muerta. A la par que Nicole le expresaba a su padre por última vez cuánto lo quería, su primo y el amigo con el que estuvo en el centro de diversión estaban siendo ingresados en otros hospitales.
Horas después se confirmó la muerte de Marcelo Alejandro Silva, de 19 años, convirtiéndose en la segunda víctima por la ingesta de este producto en lo que va de 2018, en Guayaquil. El único sobreviviente fue Carlos. Sin embargo, los estragos por el licor continúan, asegura su tío Medardo.
“A veces él pierde la vista de la nada, se queda callado. Los médicos le dijeron que podía quedar ciego en tres años, por los efectos”, explica el papá de Nicole mientras señala una hoja con las metas de 2018 que planteó la joven en fin de año.
Fabricación letal
Pese a que en Guayaquil no se produce la ‘guanchaca’ o licor artesanal, el teniente coronel Galo Portalanza, jefe zonal de la Dirección General de Inteligencia (DGI) de la Policía, señala que sí se almacena y distribuye la bebida.
Portalanza puntualiza que el licor artesanal no es malo, pero en algunos casos, como no cuentan con registro sanitario, para aumentar la producción los fabricantes mezclan alcohol metílico, que es de uso industrial y sirve como disolvente.
Este ‘ingrediente’ no solo se aplicaría a la conocida ‘guanchaca’, sino también a ciertos tragos como whisky, vodka y ron, adulterando el producto. Esto estaría sancionado por el Código Orgánico Integral Penal, añade el uniformado.
Debido a que el trago deja de ser ‘puro’, los costos se abaratan. “Un galón cuesta ocho dólares, una botella similar a la de agua, $ 3,00 y venden pequeñas fundas de $ 1,00 o 50 centavos”, desvela.
El jefe policial puntualiza que en algunos establecimientos generalmente no sirven el alcohol adulterado al inicio, sino cuando la persona ya está algo mareada, así no se da cuenta del “fuerte olor y sabor” propio del metanol.
Según Portalanza, los sectores populares son los más vulnerables a la venta de este producto. Incluso, usan fachadas de tiendas para expender las ‘botellitas’ o vender las fundas a estudiantes.
Algunas de las viviendas en donde se han decomisado canecas y pomas quedan a pocos metros de unidades educativas, por eso, afirma Portalanza, constantemente se levanta información para planificar los operativos junto con otras dependencias.
Tomado de Diario Extra 

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