Al momento en que la paciente fue ingresada al Instituto Nacional de Enfermedades Infecciosas L. Spallanzani (INMI) en Roma, el 29 de enero, presentaba una variedad de síntomas asociados al COVID-19, los cuales incluyen tos seca, dolor de garganta, coriza (inflamación de la mucosa nasal), así como conjuntivitis bilateral.
Al tercer día de su admisión al INMI, puesto que el cuadro de conjuntivitis persistía, el personal médico procedió a analizar el fluido ocular, en donde fue detectado ARN de SARS-CoV-2. Como consecuencia, se continuaron recogiendo muestras oculares con una frecuencia casi diaria, las cuales resultaron positivas hasta el día 21 de hospitalización, reseñó RT.
Entre los días 22 y 26 de tratamiento por COVID-19, el virus permaneció indetectable tanto en las muestras de nariz como de ojos. Sin embargo, para el día 27 se detectó de nuevo material genético del coronavirus en la muestra de secreciones oculares.
Con información de RT.














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