El conductor del autobús invitó varias veces a la pasajera a bajar, pero sin éxito, y se resignó a llamar a una patrulla policial encargada de controlar el respeto de las instrucciones de confinamiento vigentes en Italia, donde están prohibidas todas las salidas excepto por motivos profesionales o de salud.
La pasajera se justificó tranquilamente ante los policías diciendo que no podía seguir encerrada en su casa, reseñó AFP.
Los policías la obligaron a bajar y le impusieron una multa de 400 euros.














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