Pese al levantamiento de la paralización anunciada por el gremio de los transportistas, el movimiento indígena, sindicatos y estudiantes han advertido de que no cesarán las movilizaciones, sino todo lo contrario, que estas continuarán desarrollándose con mayor firmeza, previsiblemente a principios de la próxima semana.
El presidente del Frente Unitario de Trabajadores (FUT), Mesías Tatamuez, convocó «a los trabajadores del campo y de la ciudad, a los estudiantes, a los jubilados, a la universidades» a tomar parte en una huelga a nivel nacional el próximo miércoles.
En esa misma línea, el presidente de la Confederación de Nacionalidades Indígenas de Ecuador (Conaie), Jaime Vargas, anunció una movilización abierta en protesta a las decisiones económicas y laborales del Gobierno y censuró las detenciones que se han practicado desde el jueves.
«Los 350 apresados son hermanos y hermanas que luchan por la libertad y los derechos colectivos y en rechazo a las medidas económicas que afectan al pueblo ecuatoriano», acotó.
Los disturbios entre manifestantes y fuerzas de seguridad -Ejército y Policía-, continuaron durante la jornada en Quito y en Guayaquil en reacción a las decisiones de ajuste económicas.
El alcalde de Quito, Jorge Yunda, reveló que la urbe pierde diariamente por estos altercados casi 300 millones de dólares en afectaciones, desperfectos, el paro comercial y la falta de exportaciones de su aeropuerto.
En la ciudad de Ambato, capital de la provincia andina de Tungurahua, grupos de organizaciones indígenas y sindicatos apagaron antenas repetidoras de medios.
De acuerdo a las disposiciones gubernamentales y en línea con un acuerdo crediticio adoptado con el Fondo Monetario Internacional (FMI), el galón de diésel pasó esta semana de costar 1,03 dólares a 2,27, mientras, que la gasolina «extra», la de mayor consumo en el país, de 1,85 a 2,30 dólares, encareciendo toda la producción.














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