Tras padecer una larga depresión, Facundo Brusco, de 27 años, decidió terminar con su vida arrojándose a las vías del tren, y durante 30 días, ‘Toto’, aguardó por su regreso.
La escena tuvo su primer momento el pasado 14 de agosto en la ciudad de Esteban Echeverría, en la provincia de Buenos Aires, cuando vecinos se percataron del perro callejero, que a partir de ese día, llegaba a la estación de tren y deambulaba por un costado de las vías de manera solitaria.
Al parecer, el can pertenecía a Facundo, el joven era empleado de una tienda de mascotas y ‘Toto’ se acercaba todos los días al local para jugar con él y recibir alimento. Cada atardecer, al finalizar la jornada, el perro acompañaba a Facundo hasta la estación de trenes.
Los vecinos del sitio le armaron al perro una ‘casita’ al costado de las vías, luego, un grupo de rescatistas de animales colaboraron para asistirlo y llevarlo a un veterinario. Otros publicaron notas en las redes sociales con la esperanza de encontrarle un hogar.
Karina, la madre del fallecido, llegó a una de esas publicaciones por pura casualidad y se enteró de la conmovedora historia.
Ella dijo: “Cuando leí toda la historia me di cuenta de que ese perro era el mismo del cual Faca me había hablado”.
Fue ella quien terminó adoptando al perro, que por estos días ya se encuentra en su casa.
Con información de Actualidad RT














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