No usar protector solar, dormir boca abajo , una mala alimentación contribuye a la anomalía, usar sostenes de tamaños distintos al de su talla, no hacer ejercicios.
“A medida que envejecemos, nuestra piel se vuelve menos elástica y se adelgaza, por lo que la gravedad tiene más facilidad para arrastrarnos hacia abajo. Ese proceso de estiramiento tiende a acelerarse a medida que envejecemos”. cimentó el doctor Dirk Kremer.
Con información de Daily Mail














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