Durante toda la vida los humanos han intentado enseñar y domesticar animales. Sin embargo, ellos han dado muchas lecciones. Descubre algunas de ellas.
Amor y lealtad
La inmensa mayoría de los animales tienen un don natural para mostrar amor incondicional entre ellos e incluso hacia otras especies. El amor que exhiben es puro, sin condiciones y sin límites
Muchos, como los perros, son leales hasta sus últimos días. Hay incontables registros de que una mascota nunca abandonará a su dueño. Sin importar lo que pueda suceder, ellos siempre estarán ahí. Desde el primer día, ellos aceptan a las personas por lo que son, sin medias tintas. Su compromiso es para siempre.
No descuidar a los amigos
Existen animales como los murciélagos, delfines, caballos, elefantes, hienas o los chimpancés que han conseguido entablar amistades duraderas. Otro ejemplo muy interesante es el que han mostrado las ballenas jorobadas, que cada verano se “reúnen” con sus amigas.
Los seres humanos también necesitan este tipo de lazos. Según un estudio difundido por la Universidad de Pensilvania, los amigos ayudan a reducir los niveles de estrés, aumentar la fertilidad y extender la esperanza de vida.
Hacer ejercicio
Para esta lección se puede citar a los ratones, que experimentan períodos de abstinencia si no cuentan con suficiente ejercicio.
En el caso de los humanos, ha sido reiteradamente comprobado que el ejercicio no sólo ayuda a mantener un peso ideal, sino que contribuye a reducir el estrés, mejorar el sueño, reduce el riesgo de enfermedades y disminuye la depresión.
Mostrar empatía
Los perros tienen un impulso natural de querer consolar a quienes lloran. Muy diferente al comportamiento de algunas personas, que prefieren ignorar o irse ante el sufrimiento de otro humano.
La religión da mucha importancia a la compasión y a la empatía con el sufrimiento, pero hay una tendencia que muestra que esto no se practica tan fácilmente como en el reino animal.
Relajarse
Los insectos y algunas aves tienen la capacidad de ver el mundo en cámara lenta. Esto ocurre de esta forma porque prestan toda su atención al presente. Al lograrlo, los animales disfrutan más de la vida y dejan de andar apresurados por todas partes.
Además, los animales tienen desarrollado un sentido inmediato de la alegría y de la maravilla de la creación. Ellos han dominado abiertamente el arte de vivir el momento. El comportamiento se puede observar en los pájaros al cantar, al ver jugar a los animales o cuando pasean alrededor.
Fuente: Globovisión/Pangeanimales.com/AD














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