Sin embargo, los científicos no saben exactamente las causas. Mientras unos lo atribuían al aumento de las enfermedades cardiacas entre los varones a partir del siglo XIX, quizá relacionado con los hábitos nocivos y la dieta, otros han sospechado del cromosoma X que les falta a los varones o la influencia de la testosterona.
Además, mediados del siglo XIX, la esperanza de vida se desplomó entre los hombres a 18,17 años, mientras que las mujeres vivían de promedio 22,4, cuando antes de crisis alimentaria ambos grupos llegaban a los 38 como media.
De hecho, esto apunta a bases biológicas para explicar la longevidad femenina, lo que quitaría peso a factores tradicionalmente propuestos para explicar el fenómeno, como la tendencia a recurrir a violencia, los hábitos insanos tabaco, alcohol, droga o las conductas más arriesgadas que suelen adoptar los varones con mayor frecuencia.
Los genes u hormonas, entonces, serían los principales responsables de esta disparidad. Además, el mero hecho de nacer mujer da más papeletas para alcanzar la vejez, incluso si vienen muy mal dadas.
Fuente: Globovisión/AC














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