Entre las posibilidades que conllevan a este bajo rendimiento escolar se encuentran: problemas de aprendizaje, atención, concentración de tipo emocional por la pérdida de un ser querido, por soledad, exceso de presión o un problema que se está generando en la escuela, por estilo de enseñanza, integración al grupo o por dos o más factores, entre otros.
En ese sentido, el especialista señaló que el castigo no es una medida efectiva ante la situación puesto que puede generar resentimiento, y los niños pueden apelar al miedo y a un respeto unilateral que genera el cumplimiento de una norma o indicación de manera autoritaria, de manera externa, indicó.
El rendimiento académico está relacionado con los afectos, con la motivación, y es más potente la motivación intrínseca, que te guste, que te interese la tarea en sí misma, a diferencia de la motivación que genera el castigo que es completamente extrínseca, porque me obligan o amenazan.
Si el niño tuvo un año de poco aprendizaje, ¿es mejor que pase con bajo rendimiento o que repita el año?
Creemos que depende mucho de cada caso. También hay que pensar que siempre que no se alcanza el rendimiento esperado, enseguida, se enfoca la responsabilidad en el alumno. Resulta importante pensar que este problema que tienen que evaluar los padres y la escuela también, porque podría haber fallas también en los docentes o en el enfoque de la escuela.
Antes de tomar una decisión de este tipo es necesario tener en cuenta todos estos factores. El niño no es el único involucrado en el proceso educativo.
Fuente: Globovisión|El Comercio|LV














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