Cuando el preocuparnos se convierte parte de nuestro día a día para ocupar cada uno de nuestros pensamientos genera consecuencias en nuestra salud, veamos:
· No solo se eleva el nivel de cortisol en sangre, también se dispara la adrenalina.
· Todo nuestro organismo está en "estado de alerta" porque el cerebro interpreta que hay un riesgo ante el cual reaccionar.
· Todos los recursos biológicos y energía van hacia los músculos y al cerebro. Así, se descuidan por completo otros sistemas como nuestra inmunidad.
· Dejamos por tanto de poder reaccionar de forma tan efectiva ante virus y bacterias. De ahí, que seamos más sensibles ante las infecciones, los resfriados, las alergias, según reseñó el portal mejorconsalud.
¿Qué podemos hacer para cuidar de nuestro sistema inmunitario?
No dejes para mañana la preocupación que sientes hoy. No permitas que el ovillo se haga más grande, no procrastines aquello que hoy podría tener solución.
Cuando sufras épocas de estrés y ansiedad procura cuidar tu alimentación con productos frescos y naturales. Evita ante todo la comida precocinada y rica en grasas saturadas.
Favorece tu socialización, compartir con otras personas tus preocupaciones, quedar con las amistades nos permitirá debilitar el foco de nuestras ansiedades. Quita importancia a aquello que te obsesiona o que solo ves de modo negativo.
Realiza ejercicio en un entorno natural al menos durante media hora al día. Oxigénate, activa tu circulación, quita tensión a tus músculos, libera tu mente.
Para concluir, tal y como hemos podido ver, la preocupación crónica puede afrontarse de muy diversos modos. Encuentra aquellas estrategias que más se adecuen a ti y empieza a canalizar tu ansiedad para disfrutar así de una mejor calidad de vida.
Fuente: Globovisión |CP














0 comments:
Publicar un comentario